NACIONAL

Por - CNEC
19-11-19 21:17

Pagos digitales en México: habilitadores y barreras

Ernesto Piedras. Economista egresado del ITAM con estudios de posgrado en la London School of Economics. Ha desempeñado diversos cargos en las secretarías de Hacienda y Crédito Público, de Programación y Presupuesto, en la Comisión Federal de Electricidad y en presidencia de la República. Ha sido coordinador del diplomado en Análisis del Mercado de las Telecomunicaciones en el ITAM, donde es profesor de asignatura desde 1997 en la licenciatura en Economía y maestría en Políticas Públicas. Ha representado a México en la London School of Economics and Political Science. Líder de opinión en el tema telecomunicaciones, es columnista del diario El Economista y constante colaborador en televisión y radio. Autor de varios libros sobre el tema, es director de The Competitive Intelligence Unit, firma de consultoría e investigación de mercado de alcance regional y con amplia experiencia en las comunicaciones, infraestructura y tecnología.

 

Un gran invento de la humanidad ha sido la representación de unidades de valor de uso y valor de cambio en lo que conocemos como moneda, o más genéricamente, dinero. En su evolución ha pasado por diversas transformaciones, por ejemplo, de tomar la forma de granos, ganado, metales, notas de crédito o billetes, hasta su versión de plástico -como las tarjetas de crédito- y, más recientemente, unidades de información electrónica o bits & bytes.

La conectividad contemporánea abre de manera creciente oportunidades transaccionales como el e-commerce y el m-commerce, pero más recientemente, permite concretar los pagos digitales con nuestros dispositivos móviles inteligentes o Smartphones.

 

La nueva evolución en la forma de pago/cobro

El lanzamiento de Cobro Digital (CoDi), plataforma desarrollada por Banco de México que utiliza SPEI para realizar pagos electrónicos por medio de un dispositivo móvil conectado, representa una iniciativa del Gobierno para aproximar el acceso a estas vías transaccionales a la población.

Una wallet o billetera digital, como lo es CoDi, permite a los consumidores la realización de transacciones electrónicas desde cuentas/tarjetas personales para pagar bienes o servicios a través de diferentes dispositivos conectados a Internet. Con la ventaja de que la interacción transaccional puede ser entre consumidor y negocios, o únicamente entre consumidores.

Cabe destacar que son múltiples las ventajas del uso de wallets, puesto que el usuario obtiene disponibilidad total y absoluta de su dinero en cualquier momento y desde cualquier lugar, de manera fácil y segura, a la vez que este método permite la realización de transacciones multidivisas dentro y fuera del territorio de origen.

Sin embargo, en México, por el momento, el uso de wallets registra un nivel de adopción de tan sólo 6.6 % de los internautas que al menos cuentan con una aplicación o servicio. Ahora bien, es necesario destacar que para lograr el aprovechamiento óptimo de estas herramientas digitales se requiere contar con varios eslabones de la cadena de conectividad, a saber: disponer de una conexión a Internet, tener un dispositivo de acceso, contar con los métodos y medios de pago, así como poseer las habilidades digitales suficientes para hacer uso de este tipo de servicios digitales.

 

Habilitadores para el uso de pagos digitales

E insisto, para materializar el beneficio de emplear nuestros recursos monetarios en términos de bits & bytes, es indispensable que el usuario cuente con conexión a Internet. A finales de 2018, 74.2 % de las personas mayores de 6 años calificaron como usuarios regulares a este servicio, en tanto que el número de usuarios de banda ancha móvil ascendió a 88.3 millones, sin duda una conectividad relevante para hacer uso efectivo de plataformas digitales de pagos.


Otro eslabón habilitador es la tenencia de un Smartphone con características que soporten el funcionamiento adecuado de estas aplicaciones. En nuestro país, se contabilizan 106.7 millones de estos dispositivos, siendo 55 % de ellos de gama media y alta, es decir, aquellos con capacidades tecnológicas suficientes para su uso para estos fines.

En contraparte, en lo que toca al acceso a medios de pago bancarios, se ha registrado un lento avance en el último trienio. En el año 2015, 68.0 % de la población (52.1 millones) entre los 18 y los 70 años eran sujetos bancarizados que contaban con al menos un producto financiero, mientras que para el 2018 esta proporción registró un escaso ascenso a 68.3 % (esto es, 54.0 millones). Incluso el volumen de personas con una tarjeta de crédito bancaria disminuyó en el periodo al pasar de 10.7 a 10.5 %, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Inclusión Financiera elaborada por CNBV-Inegi.

Los habilitadores para la democratización y aprovechamiento eficiente de las plataformas transaccionales digitales registran niveles significativos en términos de acceso a la población. Sin embargo, aún sigue siendo relevante la brecha de poder adquisitivo que limita la capacidad transaccional, incluso de los usuarios conectados.

Otro factor relevante que dificulta el uso de estos servicios es su desconocimiento ex-ante, tal que tan sólo 29.7 % de los internautas conocen esta forma transaccional. Aquí es precisamente donde CoDi busca incidir, al proveer de una plataforma rápida, segura y eficiente, con un amplio alcance de instituciones financieras, pero además sin costo por cada transacción, al no generar comisiones adicionales.

 

Hábitos y preferencias de uso

En este mercado participan instituciones bancarias, intermediarios/pasarelas de pago, empresas tecnológicas, desarrolladores de aplicaciones, entre otras, siendo destacada la labor de las primeras al aprovechar la creciente adopción de la conectividad para extender, de manera digital, su oferta de servicios en beneficio de sus clientes.

Hay que mencionar que a pesar de que algunas plataformas llevan largo tiempo en el mercado mexicano, la mayoría de los usuarios son de reciente entrada: en promedio un usuario ha utilizado estos servicios durante poco más de 14 meses.

En cuanto a la frecuencia de uso, en promedio, quienes utilizan estos servicios lo hacen 1.6 veces al mes. Además, 1 de cada 3 usuarios son intensivos, al utilizar al menos cuatro veces al mes estas plataformas de pago digital.

Por otra parte, las compras en línea son la principal actividad que realizan los usuarios de estas plataformas, tanto así que hasta un 90 % utiliza esta vía de pago transaccional. Ante la inseguridad o temor a fraude al momento de realizar pagos en línea con sus tarjetas de crédito o débito, las plataformas de pago digital han surgido como una alternativa más segura para evitar el robo de datos bancarios.

Las transferencias de dinero y pagos de servicios (con una preferencia de uso de 41 y 38 % de los usuarios), también son actividades que registran un uso intensivo entre las personas, al reducir los costos de transacción en términos de tiempo y facilidad de pago.

 

Perspectivas de las transacciones por la vía digital

El principal objetivo del lanzamiento y cada vez mayor diversidad de plataformas digitales de pagos es la realización de transacciones expeditas y seguras, sin la necesidad de utilizar efectivo. Al respecto, destaca la labor de las instituciones financieras que han aprovechado la creciente adopción de conectividad y dispositivos conectados para extender su oferta de servicios al universo digital en beneficio de sus clientes.

Se espera que el uso práctico de las plataformas transaccionales digitales siga una trayectoria al alza, siendo la bancarización y la conectividad por medio de Smartphones de gama media y alta, las principales vías para aumentar su adopción en México.

Al mismo tiempo, la creciente competencia en la oferta de plataformas abona a la dinámica hacia su democratización entre la población. Al respecto, amerita destacar el lanzamiento de CoDi, plataforma que pretende aproximar el acceso a estas vías transaccionales a la población, de forma tal que cualquier persona física o moral puede hacer uso de ella.





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