FISCAL

Por - CNEC
12-12-19 23:32

Cultura tributaria de mano con la inclusión financiera

Angélica Leticia Valladares López. Integrante de la comisión Fiscal 2 del Colegio de Contadores Públicos de México que labora en Andersen Tax & Legal.

 

Iniciativas de reforma, endurecimiento en las normas fiscales y penales, es lo que hoy en día se discute, pero quizá la defraudación y otros delitos fiscales deban atacarse de raíz y no por la consecuencia.

Contribuir al gasto público requiere de una cultura tributaria, pero no la hay si no se tiene la educación financiera adecuada desde la infancia, que es el tema a abordar en el presente. Hablamos de la falta de una cultura fiscal en el sujeto activo de la relación tributaria. Como nación, la falta de adquisición de los valores cívicos, desde la educación básica, refleja hoy en día desde una simple inconformidad del contribuyente por el pago de impuestos, hasta el extremo de incurrir en delitos como la evasión o elusión fiscal.

 

Acciones de diversas instituciones

El Servicio de Administración Tributaria (SAT), creó y publicó en 2011 y hasta el 2013 diversos materiales didácticos para niños, adolescentes y universitarios, con la finalidad de crear una cultura tributaria a través de juegos y clases con carácter optativo de civismo fiscal.

Respecto a la educación financiera, en 2013 la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE), emitió un estudio de la educación financiera en América Latina y el Caribe[1], en el que aborda la necesidad de incrementar los niveles de alfabetización financiera en virtud de la ignorancia generalizada en la población.

Actualmente, la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef, un organismo público descentralizado de la SHCP), el cual dentro de sus funciones preventivas tiene la de orientar, promover y difundir la educación financiera, pero lamentablemente la difusión ha sido limitada por la simple falta de interés en los ciudadanos, tanto adultos como infantes.

La Condusef, a través de su portal, ha creado diversos blogs[2], los cuales están a disposición del público de manera gratuita. Y si bien con el avance tecnológico y el acceso a Internet cualquier niño, adolescente y universitario puede consultar dichos blogs, lo cierto es que no hay un interés creado para ello.

 

Una necesidad de inclusión financiera y civismo fiscal

Debido a lo anterior, no basta con poner a disposición la información, sino que existe una necesidad de implementar una obligatoriedad en el sistema educativo desde el nivel básico respecto a la importancia de las finanzas personales.

Si bien la expectativa de educación es que toda la población cuente con un nivel educativo universitario, muchos deciden contar solamente con la educación básica, pues la formación se ve desviada por las actividades comerciales de la familia, e incluso muchas de ellas figuran en el sector informal.

No es suficiente conocer del civismo en general, sino de un civismo fiscal y la inclusión financiera, y reitero, desde el nivel básico, no importa la actividad o profesión que desarrollen, todas deberían encaminarse a una buena salud financiera, porque en consecuencia se tendría aparejada la cultura contributiva.

Lo anterior hace que cobre relevancia la educación financiera, porque dentro de las actividades de aprender a presupuestar, ahorrar y consumir responsablemente, se encuentra la más relevante para nuestra materia: “contribuir para el gasto público”.

Preguntas como: qué es el dinero, cómo se obtiene, en qué se gasta, qué es ahorro, cómo se ahorra, cuánto se puede ahorrar, a qué se destina dicho ahorro, pasando por otras más puntuales como: qué es inversión, en qué se puede invertir, cuánto se destina a las contribuciones, qué son las contribuciones, por qué se debe contribuir para el gasto público, la reciprocidad de las contribuciones, entre muchas otras cuestiones más, deben ser resueltas y estudiadas a edad temprana.

Todos relacionamos a la educación financiera con el ahorro, el presupuesto, las inversiones, los créditos y hasta las deudas, pero pocas o nulas veces con las contribuciones. Es difícil para todos aceptar que por los ingresos generados o las actividades realizadas se deba destinar una cantidad o porcentaje a las contribuciones.

La educación financiera requiere de una disciplina aprendida en la infancia, pues con ello se fomentará un consumo responsable e inteligente y, como parte esto, la cultura de contribuir para los gastos públicos.

Por otro lado, es cierto que se ha generado un círculo vicioso por las conductas inapropiadas y algunas delictuosas de los funcionarios, pues la corrupción es el factor principal y la causa por la que los gobernados deciden no efectuar por entero los impuestos que les corresponden, lo cual es aprendido por sus descendientes y así ha trascendido varias generaciones.

Por su parte, el SAT debe continuar impulsando el civismo fiscal desde el nivel básico y hasta el nivel superior, puesto que a la fecha no se tiene conocimiento que esta institución continúe promoviendo el civismo fiscal a la población infantil.

 

Ahorro y beneficio fiscal

Uno de los esquemas para el ahorro creados para la fuerza laboral, fue el de las pensiones, que nacieron como una planeación económica a largo plazo, pero con las reformas, este régimen es insuficiente para solventar los gastos de una persona en el futuro y que actualmente se cuenta con planes personales de retiro.

En materia fiscal, estos planes otorgan el beneficio de considerar como una deducción personal a las aportaciones complementarias de retiro realizadas directamente en la subcuenta de aportaciones complementarias de retiro, en los términos de la Ley de los sistemas de ahorro para el retiro o a las cuentas de planes personales de retiro, así como las aportaciones voluntarias realizadas a la subcuenta correspondiente, siempre que en este último caso dichas aportaciones cumplan con los requisitos de permanencia establecidos para los planes de retiro[3].

Lo anterior significa que al considerar estas aportaciones como una deducción personal, disminuye la base gravable en materia de impuesto sobre la renta sobre la cual ya se pagó impuesto en los pagos provisionales, originando en términos generales un saldo a favor de hasta el 30 % de las aportaciones complementarias.

Con ello, se incentiva que los sujetos ahorren por su cuenta y con el único fin de recibir y administrar recursos destinados exclusivamente para ser utilizados cuando el titular llegue a la edad de 65 años, o en los casos de invalidez o incapacidad del titular, para realizar un trabajo personal remunerado

 

Conclusiones

En mi opinión, se cuenta con amplia y diversa información en materia fiscal y educación financiera, pero la falta de integración de ella y la implementación del conocimiento desde el nivel básico, hace que los valores, fomento al ahorro y la contribución a los gastos públicos, sean ignorados.

Contribuir para los gastos públicos, es un valor cívico que requiere previamente de una educación financiera, porque con ello se obtiene la estabilidad económica, se contribuye y, en otros casos, hasta el retorno de un porcentaje del impuesto pagado al hablar de las aportaciones complementarias de retiro.

La sociedad requiere un cambio, pero desde el punto de vista cultural existe una necesidad de comenzar con la inclusión financiera y fiscal en todos los niveles educativos.



[1] Disponible en: oecd.org/daf/fin/financial-education/OECD_CAF_Financial_Education_Latin_AmericaES.pdf

[2] Disponible en: gob.mx/condusef

[3] Artículo 151, fracción V de la Ley del Impuesto Sobre la Renta vigente.






SOLICITAR INFORMACIÓN
Nombre*
Apellidos*
Empresa*
Correo electrónico*
Teléfono
Sector
Comentarios