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Por - CNEC
12-12-19 22:11

El Internet de las Cosas, perspectiva para México en el 2020

Diego García Núñez. Coordinador de Comercialización y Comunicación Digital.

Diego Miguel Ángel Rivera Mares. Responsable de Investigación de Tendencias y Mercados.  Dirección de Educación Continua, Universidad Iberoamericana Ciudad de México-Tijuana.

 

El Internet de las Cosas o IoT (Internet of things), es un concepto que cada vez mantiene mayor relevancia. Kevin Ashton fue quien le dio origen mientras desarrollaba un proyecto ambicioso para Procter & Gamble que consistía en “poner etiquetas de identificación de radiofrecuencia y otros sensores en los productos de la cadena de suministro. Las etiquetas y los sensores generarían datos sobre dónde estaban los productos, si habían sido escaneados en un almacén, colocados en un estante o vendidos”[1].

La propuesta tuvo tal impacto que llamó la atención de Gillette, quien mostró interés por asociarse con P&G para su desarrollo. Meses después un alto ejecutivo de la compañía de afeitar en Boston, tuvo un acercamiento para financiar el proyecto de Ashton en el Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT).

Este acercamiento, nos permite señalar que el IoT se compone de sensores, circuitos, chips inteligentes y otros dispositivos que comparten información mediante una red abierta o cerrada, o por medio de Internet, donde la recopilación de datos puede darse sin la necesidad de intervención humana.

Algunas características que deben cumplir los dispositivos inteligentes son:

·Monitoreo: recopilación de datos que se encuentran alrededor del dispositivo, como distancia, velocidad, tiempo, temperatura, entre otros.

·Control: ordenar acciones como apagar o encender, abrir o cerrar, enviar o eliminar información, mediante otro dispositivo remoto o programar cuando se requiere hacerlo.

·Optimización: con la recopilación y el análisis de datos, se pueda dar una mejor respuesta a las necesidades que se demanden.

·Automatización: facilitar las tareas rutinarias a través de una programación para hacerlas más eficientes y en menor tiempo[2].

 

Conviene agregar que ninguno de estos puntos se llevaría a cabo si no fuera por el hardware o software que establece las tareas, y el tipo de información que necesita recabar para su uso. El tipo de comunicación es esencial, ya sea mediante dispositivo a dispositivo (D2D) o una conexión de banda ancha (WiFi, cable o redes móviles 3G, 4G y 5G).

El IoT pretende avanzar cada día más, y las empresas pretenden llevarlo donde intervenga el proceso Máquina a Máquina (M2M), que podrá conectar aparatos, dispositivos y aplicaciones de forma inalámbrica incluyendo sectores como el sanitario, agrícola, educativo o en servicios como agua y electricidad[3].

Es así que surge la comunicación 5G, que permitirá una intercomunicación más rápida para la transferencia de datos, pues para el manejo de grandes maquinarias se requerirá una comunicación que permita lidiar con la gran cantidad de datos y la multiconexión de dispositivos. Y al igual que el IoT es una herramienta tecnológica que permitirá llegar a la cuarta transformación digital, y desenvolvernos en un ambiente totalmente tecnológico con variaciones en la comunicación, tal vez una experiencia diferente con el uso de realidad aumentada.

Es probable que lleguemos a un punto en el que las ciudades se considerarán inteligentes y las redes deberán soportar los “miles de millones de dispositivos que estarán conectados de forma permanente, creando una red que nos una a todos”[4].

 

Panorama de México en el 2020

Nos encontramos en el proceso de cambio tanto en la vida cotidiana como en la de las grandes empresas, pues el costo o la inversión en este tipo de tecnología resulta elevada.

Pero nos encontramos con cosas que han modificado radicalmente nuestras vidas, como el Smartphone, que ha afectado a todos los sectores generando una adaptación y mejora inmediata en maquinaria o dispositivos que a su vez generan apps y herramientas que ayudan al desempeño y optimización de los mismos.

O los relojes inteligentes que ayudan a facilitar las tareas; pulseras que monitorean distancia o ritmo cardiaco y compartirlo en tiempo real para realizar un análisis del desempeño realizado. Existen aparatos en casa para configurar y hacer una lectura de lo que necesitamos y cuándo lo necesitamos: cafeteras, licuadoras, refrigeradores o lavadoras, indicando cuándo y a qué hora prenderse.

O dispositivos que podemos controlar con la voz y vincularlos con otros para facilitar las tareas; algunos sistemas de seguridad permiten la apertura con el móvil o bancos que no necesitan se introduzca la tarjeta en el cajero automático: basta con generar un código desde la app e ingresarlo.

Respecto al uso industrial del IoT, se hace visible con sus sistemas de seguridad en el que se encuentran conectados dispositivos y sensores que pueden detectar anomalías para la activación de alarmas o enviar mensajes sobre algo fuera de lo normal.

En la industria ganadera, se presenta en “la monitorización biométrica y la geolocalización, factores que ya están ayudando mucho a los ganaderos y que, seguramente podrán ayudarles aún más en un futuro próximo. El IoT o una serie de dispositivos conectados y que pueden llevar consigo los propios animales, favorecen el trabajo de los ganaderos” [5].

Un edificio inteligente puede ayudar al medio ambiente, ya que se pueden encontrar mecanismos para controlar sistemas de seguridad, suministros de luz, agua, cámaras de seguridad, entre otros.

En educación un claro ejemplo es la Universidad Iberoamericana, que presentó su nueva Unidad de Educación Continua, que contempla una infraestructura de más de 1,200 m2, 22 salones equipados con tecnología educativa con los más altos estándares. Cada aula tiene una pantalla interactiva, con diferentes funcionalidades como: pizarrón digital, proyector, permite el trabajo interactivo, espacio remoto, funcionalidad de una PC y una ciber protección.

 

Ciberseguridad y gestión de la información

Los avances, como se puede observar, son vastos, aunque aún quedan retos como la ciberseguridad. Conocer a dónde se dirige toda la información recabada y el tratamiento que se le dará, es uno de los debates que enfrenta el IoT; tal vez hace falta un órgano regulador y si es completamente seguro el sistema que utilizan.

Y se debería notificar quiénes son responsables del manejo de la información; aunque se podría pensar que son las empresas las encargadas de sistematizar, analizar y almacenar la información, ¿quién nos garantiza que no son ellas las mismas que lucran con esto?

Es en esta parte, donde entra la importancia del big data,  en donde se va a interpretar todo el cúmulo de información para una mejor toma de decisiones.

Una de las deficiencias en el uso del IoT, se encuentra en las cláusulas de los desarrolladores en los dispositivos para poder hacer uso de las aplicaciones: la condicionante es otorgar permiso sin saber, a detalle, a qué.

Es necesario dilucidar los riesgos a enfrentar por los usuarios del IoT, desde quemar una casa a través del dispositivo de calefacción, hasta dejar sin electricidad a toda una ciudad si el dispositivo de una central eléctrica es hackeada remotamente.

 

El IoT llegó para quedarse, es una herramienta que es muy efectiva para optimizar procesos en casi todos los ámbitos. Desde mi perspectiva de las cosas, la seguridad y la disminución de riesgos para los usuarios, se puede atender desde la regulación a través de un marco normativo que evolucione de la mano con el IoT.



[1] Consultado en: blog.avast.com/es/kevin-ashton-named-the-internet-of-things

[2] Consultado en: youtube.com/watch?v=gV7l2YOSOQ4&t=48s

[3] Consultado en: gsma.com/latinamerica/wp-content/uploads/2019/04/gsma_2017_5g_iot_wearable_web_ES_definitivo.pdf

[4] Consultado en: pandorafms.com/blog/es/iot-y-5g

[5] Consultado en: adslzone.net/reportajes/internet/que-es-iot-internet-cosas






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